Lo que más echo de menos ahora que teletrabajo desde casa son las risas que me echaba con los compañeros en la oficina”. Roberto García en Balcon40.

Humor que t- Psonríe

Esta frase que leía en una entrada de linkedin del blog Balcon40 de Virginia Cabreira y Roberto García me acercó recuerdos del confinamiento y meses posteriores y a la conciencia que tuve sobre la importancia de las relaciones informales y naturales en el trabajo; esas que no están programadas a priori , que no están sujetas a tiempos ni escenarios; esas que solo fluyen en el roce cotidiano, en la espontaneidad de las relaciones diarias y, que si valoramos tanto, es porque el afecto, la mirada, la sonrisa y la risas están presentes. Eso, claro, si hay un buen clima, porque de otra manera, muchos habrán agradecido ver solamente a sus jefes o compañeros a través de la pantalla y en tiempos bien limitados de videoconferencia. Seguro que algunos ya han sacado una sonrisa, ¿verdad?

Ya escribí hace un tiempo sobre ello cuando hablé sobre teletrabajo en una entrada en este blog y que intento unir en la de hoy y en la sección Psonríe-t , como firme defensora de la importancia de las relaciones humanas, la sonrisa y la risa en el trabajo.

La entrada referenciada lleva a un estudio de la Universidad de Stanford, publicado en la Harvard Business Review‘, en el que sus autoras, Jennifer Aaker y Naomi Bagdonas evidencian que “los líderes con cualquier tipo de sentido del humor  son vistos un 27% más motivadores y admirados por parte de su plantilla que los que no bromean. Además, sus empleados se sienten un 15% más comprometidos y, aún mejor, los equipos de este tipo de líderes tienen más del doble de probabilidades de resolver un desafío creativo, un porcentaje que en el estudio se traduce directamente en términos de rendimiento. Es decir, que indirectamente se aumenta la productividad de la plantilla un 50%”.

“Las autoras del estudio de la Universidad de Stanford, explican que parte de este aumento de la productividad se debe a que la risa compartida acelera un sentimiento de cercanía y confianza y que el humor puede actuar como el catalizador de relaciones más íntimas o de confianza en el trabajo, lo que en última instancia supone un aumento del rendimiento cuando se necesita trabajo en equipo”

Y es que gran parte de este poder que tiene el sentido del humor se lo debemos a esa que gestiona y manda tanto sobre nuestros estados de ánimo, nuestros pensamientos y nuestras emociones, y, por tanto, nuestras acciones… Hablamos de la química que engrasa nuestro cerebro para llevarnos a la acción; porque la risa reduce nuestros niveles de cortisol (recordemos que es la hormona del estrés), al mismo tiempo que libera endorfinas y oxitocina, esas hormonas tan responsables de nuestro bienestar. Como dice en el artículo referenciado en la entrada y que, me ha provocado una “Psonrisa”, “es como meditar, hacer ejercicio y tener relaciones sexuales al mismo tiempo”.

Creo que no haya nada más que aportar, ¿verdad? Todo lo que damos por sabido, por obvio en nuestras relaciones cotidianas y que la Ciencia nos corrobora, ¿lo cultivamos? ¿Lo provocamos? Si le damos tanta importancia, si sabemos que es vital e incluso que influye en resultados de desempeño pero también en el efecto en nuestros clientes, ¿Por qué no se trabaja y potencia más desde las empresas en general y de sus personas en particular?

Riamos con otros, hagamos reír, cada uno a su manera, porque no todos tenemos las mismas cualidades para potenciarlas, pero sí que cada uno en su estilo puede trabajarlas; no se trata de ser graciosos porque sí, que entonces no lo seremos, sino trabajar desde dentro el sentido del humor, aprender a reírnos de nosotros mismos para empezar y trabajar y responderse a unas preguntas básicas todos los días antes de iniciar nuestro trabajo en mi opinión: ¿Por qué y para qué es necesario cultivar nuestro sentido del humor? ¿Qué beneficios puedo obtener?

El primero que yo tengo claro, el primero de todos los efectos, es que trabajamos de forma directa el error y el miedo paralizante que a veces puede darse en las organizaciones y un efecto directo positivo sobre la naturalidad, espontaneidad y creatividad; pero, lo que es más importante, el saber que ese compañero con el que puedo “echarme unas risas” es ese en el que voy a confiar para pedirle ayuda, para trabajar conjuntamente, porque hasta el más duro de los trabajos, se lleva mejor “desde allí”, desde la confianza generada que ningún curso de formación te va a dar, porque solo se consigue desde el trabajo interno y diario.

Si las relaciones son presenciales, empecemos por el saludo diferente; si las relaciones son de teletrabajo, empecemos por dejar espacios virtuales para ello. Porque el medio no es el problema, lo somos las personas y mucho más las personas que no tienen sentido del humor o que no son conscientes de cómo comunican y no empatizan, empezando por los líderes que no lo tengan y/o potencien y que, como una cascada, impregnará de química el ambiente…

Y, como Psonríe consejo, responderse desde dónde lo tengo que hacer. Porque si son deberes estructurados, no queridos o impuestos; o si me lo propongo desde la ira, la rabia, el cansancio, el aburrimiento, la hostilidad o cualquier otra emoción tan presente en muchos climas, quizás, la risa sea tan falsa como el propósito en sí mismo. Si se trata de crear el “día del humor en el trabajo” no funcionará, porque el sentido del humor es más que una acción, una actitud. Y si no ha actitud en el ambiente y en las Personas, la química no funciona ni aunque me ponga todas las mañanas el Club de la comedia para empezar la jornada…

¡Gracias!

Patricia Tisner Laguna – Psicóloga de las Organizaciones y desarrollo

https://www.linkedin.com/in/patriciatisner/

Canal de youtube  Patricia Tisner

Referencias:

https://balcon40.com/2021/06/06/la-importancia-del-buen-humor-en-el-trabajo/

https://www.lainformacion.com/management/como-aumentar-productividad-empresa-sentido-humor/2828730/

Harvard Businnessn review https://hbr.org/2021/02/how-to-be-funny-at-work

SONRÍE-T – Sección creada con el objetivo de recoger experiencias a partir de los debates creados en un grupo al que pertenezco y que me anima a escribir artículos de Psicología para difundir aspectos concretos de la misma, de mi experiencia y la de otros.