Se acerca la Navidad y con ella aumentan los sentimientos y emociones que nos despierta, como la nostalgia, la dulzura, la bondad, la amistad, la familia… Y como siempre nos preguntamos o yo al menos me pregunto por qué destinamos a unas fechas concretas o tiempos concretos el despertar de estas emociones cuando deberían formar parte de toda nuestra espiral de tiempo. Si algo me ha dado el 2021 es una gran cantidad de experiencias compartidas con personas a quienes les debo infinita gratitud por su compañía, por su apoyo en los momentos duros, por arrancarme siempre una sonrisa o muchas risas, por guiar mi mirada hacia donde tengo que dirigirla. Y si antes ya me sentía agradecida por ello y por todo el aprendizaje que me llevo, durante este año de forma consciente e intencionada he intentado cultivar ese sentimiento de gratitud al mismo tiempo que de indiferencia hacia lo que no tengo que agradecer. Digamos que ese «espíritu navideño» ha llenado mi año y es en ese estado con el que he querido realizar mi felicitación navideña, porque ha sido desde la bondad, la complicidad y la gratitud donde han surgido los mejores momentos y sentimientos de felicidad. Y si de algo he sido consciente es de la importancia del tiempo que nos hemos destinado para crear momentos mágicos, gratificantes y felices. Es por ello que mis deseos y felicitaciones este año a todas las personas que aprecio y están en mi vida es que podamos compartir muchos más momentos y «tiempos», a veces difíciles de conseguir cuando son escasos, pero buscados.

La investigación en neurociencia nos indica que cuando nos sentimos agradecidos se activan áreas cerebrales de la cognición moral, juicios de valor , recompensa, de autorreferencia entre otros. Según investigaciones muy interesantes dirigidas por Glenn Fox y Antonio Damasio (2015), investigadores de la Universidad de California y publicadas en su artículo de «Correlaciones neuronales de la gratitud«, practicar la gratitud influye directamente sobre diversas partes cerebrales, incluyendo la corteza prefrontal, involucrada en los comportamientos cognitivamente complejos y en los procesos de toma de decisiones y comportamientos sociales, pero también sobre áreas cerebrales vinculadas con la empatía y las emociones.

Ser agradecidos influye sobre nuestras emociones, comportamientos sociales, nuestras decisiones, activa el metabolismo, actúa sobre cortisol reduciendo niveles de estrés, activa la segregación de dopamina, responsable de la sensación de bienestar y placer, reduce las emociones tóxicas… ¿Qué más razones podemos buscar para practicar durante todo el año la gratitud?

Y pensando sobre aquello que ha despertado en mí este sentimiento constante durante este 2021, no puedo más que realizar mi felicitación navideña en concepto de «tiempo», porque regalar tiempo al otro o que te regalen tiempo es el mayor acto de gratitud para con los nuestros.

Mi felicitación de Navidad es mi deseo de compartir esa espiral del tiempo desde la gratitud hacia los pequeños detalles que son grandes. Es tiempo de mirarlos, detenernos y agradecrelos; el tiempo corre y fluye y no vuelve, pero la gratitud permanece. Ahora y durante todo el año.

¡Feliz Navidad con espíritu navideño en la espiral del tiempo!

¡Gracias! 🙂

Patricia Tisner Laguna – Psicóloga de las Organizaciones y desarrollo

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Referencia: Glenn R. Fox, Jonas Kaplan, Hanna Damasio, Antonio Damasio. Neural correlates of gratitudeFrontiers in Psychology (2015). DOI: 10.3389/fpsyg.2015.01491.