Que este Año Nuevo se llene de conexiones, nos guíe hacia nuestros sueños y nos ilumine el camino con la curiosidad e inteligencia del Sabio.

Éste es el mensaje que me nace desde el interior como deseo en un nuevo año que comienza. Un 2025 en blanco, con un camino por recorrer; ese recorrido que se escribirá por todos nosotros en líneas rectas, curvas sinuosas pero también con giros bruscos y algún que otro derrape, que estoy segura se darán, porque si de caminos fáciles y rectos se tratara, no harían falta los deseos ni pensar en sueños posibles.

Sueños, propósitos e ilusiones que movilizan a la acción, a recorrer esos caminos que son en sí mismos las metas, como lo es el agua en los ríos y torrentes, calmos y bravos, porque en recorrerlos es donde se encuentra el sentido de los mismos y esos momentos felices que tanto añoramos encontrar.

Como me dijo hace tiempo un Sabio inteligente, «tenemos que ser como el agua, rodeando las piedras que se ponen en medio y no chocando con ellas, dejando correr el agua para que ésta sea cristalina, sana y fuerte , porque es la única forma de verla cambiar y que nunca sea agua estancada»

Y no podemos desear, ilusionarnos o soñar sin mirar atrás y los aprendizajes adquiridos, las piedras encontradas en el camino y los esfuerzos puestos para superarlas cuando la contracorriente lo impide; ésos que llenan la mochila de recursos para afrontar lo nuevo que está por llegar y que esperamos, no sin incertidumbre, pero sí con ilusión por mejorar.

Y miro atrás en este 2024 y miro esos aprendizajes adquiridos; ésos que me preparan con fuerza para afrontar el nuevo año. Un aprendizaje fortalecido por los consejos de esas grandes personas que me han acompañado y acompañan en este camino, a quienes admiro por su inteligencia y sabiduría, su templanza y su bondad al tenderme siempre una mano. Esas personas con quienes no hace falta hablar porque simplemente «conectas» pues son cómplices en su propia esencia, esas personas que te reconocen y conocen sin conocerte; esas personas que me hacen sentir tan pequeña ante tanta grandeza y con quienes he podido disfrutar tanto de tantas conversaciones; ésas que son espíritus libres, se impulsan y me impulsan a ser mejor, a seguir siendo yo en mi esencia, a sacar la mejor versión de mí misma y a no abandonar en el intento.

Gracias a todos los que me habéis animado en este 2024 a fluir, a «ser» lo que soy y a intentar ser mejor cada día. A todas ellas, ¡Gracias! Gracias por seguir recorriendo conmigo esos caminos, a ser ese río que fluye y sigue siendo agua en diferentes estados, pero agua. ¡Gracias por tanto!

Y con esa gran lección aprendida en el 2024 , extiendo mi deseo a todo el mundo, que recorran ese camino que llega en el 2025, venciendo los miedos en las aguas bravas y disfrutando de los lagos y océanos que están por llegar.

¡A por muchos más en este 2025! ¡Gracias!

Patricia Tisner Laguna https://www.linkedin.com/in/patriciatisner/